martes, 16 de diciembre de 2008

La bipolaridad macro

Para la primera semana de enero (¿será el cinco por la noche? ¿será el seis de madrugada?), Merkel ultima con los otros dos reyes magos (Peter Steinbruck, ministro de Finanzas, y Alex Weber, gobernador del Banco Central Alemán) un nuevo plan de estímulo fiscal para Alemania. El objetivo esencial de este nuevo plan es paliar los efectos de la crisis financiera y la recesión de la economía global, y la principal herramienta a través de la cual prentenden conseguir este objetivo es evitar un crecimiento desorbitado del desempleo. En concreto, el Gobierno alemán desea llegar a un acuerdo con las grandes empresas para evitar expedientes de regulación de empleo masivos, a cambio de subvenciones.

En teoría, y siguiendo los razonamientos económicos más "de libro", nos encontramos ante la típica reacción en cadena. Por empezar en algún sitio....

FALTA DE LIQUIDEZ=
LOS BANCOS NO PRESTAN=
LAS EMPRESAS NO PUEDEN FINANCIAR PROYECTOS Y OPERACIONES ORDINARIAS=
LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL SE RETROTRAE=
NO TODOS LOS TRABAJADORES PUEDEN ESTAR OCUPADOS=
DESEMPLEO=
CAÍDA DEL CONSUMO=
MÁS CAÍDA DE LA ACTIVIDAD EN LAS EMPRESAS=
MÁS CRECIMIENTO DEL DESEMPLEO, DECRECIMIENTO DE LOS INGRESOS PÚBLICOS, REBAJA DE LOS PRECIOS,... ETC.

Un crisis en cadena se desborda por todos los lados... Para evitar que lo inunde todo, hay que ir poniendo diques en los puntos más peligrosos. Merkel ha optado por ir cercando poco a poco este río crecido, consciente además de que las recetas que necesita Alemania no son las que precisa España, Reino Unido o Francia. Con este nuevo plan, la presidenta del Gobierno alemán resurge de nuevo con sus alas chamuscadas para demostrar que tiene los muebles muy buen puestos en su cabecita y que ella tiene la receta para salvar a Alemania con paciencia de la crisis.

A pesar de que se hayan sentado una bases para crear un especio económico común, cada uno de los países europeos posee estructuras económicas y una aproximación cultural diferente. Entre la caída del muro de Berlín y los años 2005 -2006, la economía alemana afrontó las consecuencias de la reunificación y la reactivación económica de la Alemania del Este, una época de austeridad fiscal que afianzó en la memoria de los alemanas una tendencia al ahorro que se ha convertido en el sello de su personalidad económica.

De ahí que Angela Merkel haya desestimado los cheques en blanco como vehículo de reactivación económica. El razonamiento es el siguiente: si un alemán recibe 400 euros más al año por una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social, su reacción lógica en tiempos de crisis será ahorrarlo y esta decisión no beneficia al sistema en una situación de inactividad económica.

Los españoles, por el contrario, hemos encarnado durante los últimos diez años la vertiente opuesta: la preferencia absoluta por el consumo. Los cheques en blanco podrían ser un elemento útil cuando se tomó esta decisión, pero ¿a cuánto debería ascender un cheque en blanco para el sostener el consumo de una persona en paro? ¿Es el Estado capaz de aportar la diferencia entre la prestación por desempleo y el sueldo habitual? ¿Son los gobiernos capaces de eliminar la incertidumbre que pesa sobre la conducta económico del parado? Un cheque en blanco de estas dimensiones es inviable, por lo que la única solución sería hacer un esfuerzo por mantener el empleo y un determinado nivel de consumo.

Las medidas de salvamento de la economía española deben venir del laboratorio de ideas nacional y deben tener en cuenta la forma en que los españoles se han aproximado a la economía en los últimos años. Del Plan Merkel, me quedo con dos cosas. Por un lado, me quedo con los esfuerzos por mantener el empleo como llave fundamental para la reactivación económica. Por otro, veo en la bipolaridad de las conductas económicas europeas una oportunidad para España. La preferencia por el consumo sigue estando en el trasfondo cultural de los españoles, sólo precisamos un poco de confianza para que vuelva a aflorar esta tendencia con todos sus efectos beneficiosos.


Unos ojos llenos de esperanza