Mientras el sector espera al menos mantener los resultados obtenidos en 2007, el impacto de la crisis financiera ya ha comenzado a notarse en su plantilla. ¿Es congruente que la primera reacción frente a las dificultades sea recortar gastos a través de despidos? ¿Es rentable este tipo de "racionalización"?
Precisamente el sector bancario podría convertirse en uno de los sectores que se implicara de una forma más responsable en esta crisis. En un contexto de subida de la morosidad, de reestructuración de negocio, de cambio del patrón de consumo hacia un patrón de ahorro, son precisamente los bancos y cajas quienes cobran un mayor protagonismo.
Casi parece un chiste. Veamos al Sr. Heredia (por poner un nombre) leyendo el Financial Times a las 9.13 de la mañana de un martes. Artículo de Mr. Smith, que cita al gurú económico de turno, un robuini, un Tapscott o alguno de estos de los que muy poca gente había oído hablar hace unos meses, de que se avecina una recesión que durará tiempo indefinido y tendrá una profundidad por el momento insondeable. Sr. Heredia: "Glups". Acto seguido, pulsa un botón rojo situado debajo del tablero de su mesa, justo a la altura de la mano derecha. Suena un voz robótica y automática: "10 trabajadores menos".
Sigue leyendo. El Sr. Heredia se da de bruces con el dictamen del FMI sobre la situación económica de España a noviembre de 2008. Sr. Heredia: "Lo hago por el bien de la mayoría..." y tantea de nuevo bajo la mesa buscando el botón rojo. "10 trabajadores menos".
El héroe de nuestra gran empresa pasa página y lee. "Los mercados se estrellan después de que Obama publique su plan de rescate para la automoción". El Sr. Heredia, que recuerda de forma súbita que hace dos años colocó un capital x en unos bonos del gran fabricante de automóviles x, suspira... Y recuerda los capitales xxx que ha dejado en fondos de inversión y bancos norteamericanos. Con los dedos temblando busca un santo grial bajo su mesa. "10 trabajadores menos", "10 trabajadores menos", "10 trabajadores"...
Se lo dedico a todos los que sufren pulsando el botón. La culpa no es sólo del empresario, como tampoco es culpa de todos los empresarios.
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